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El primer milagro de Nando Yosu al frente del Racing

Permanencia milagrosa en las últimas jornadas de la Liga 1977/78, cuando debutó como entrenador racinguista

   

"Sus logros –segundo entrenador que más veces ha dirigido al Racing en Primera con 129 encuentros–, su carisma y capacidad de aglutinar al racinguismo le convirtieron en un mito para toda Cantabria, que reconoció sus éxitos con numerosos galardones. Entre ellos destacan la Insignia de Oro y Brillantes del Real Racing Club (2007), la Medalla de Oro Deportivo concedida por el Gobierno de Cantabria (2007) o el bautismo con su nombre de las instalaciones verdiblancas en La Albericia, inauguradas con su presencia (2011)". Con estas palabras recordó el Real Racing Club a su icono histórico Fernando Trío Zabala, Nando Yosu, cuando en 2021 se cumplió un lustro de su fallecimiento. La institución que hizo de todo al servicio del club santanderino: jugador, entrenador, segundo entrenador y secretario técnico. Pero como más se ganó a la gente es por esa faceta tan suya de salvador, dejando al equipo en Primera División cada vez que el técnico de turno era cesado. Sucedió de forma continua al final de su longeva trayectoria: 1995/96, 1997/98, 2004/05 y 2005/06. Los milagros de El Brujo de Munguía. Aunque el primero de los cinco milagros, que quizás haya pasado más desapercibido, data de los orígenes. Debut como entrenador racinguista y también estreno en los banquillos de Primera. José María Maguregui, tras cinco temporadas, finalizó su primera etapa con los montañeses y para la 1977/78 le reemplazó Yosu, hasta entonces asistente de Magu a la par que técnico del juvenil. Nando cogió un Racing diezmado por los traspasos de El Torito Zuviría, Aitor Aguirre y Pedro Camus y apostó fuerte por la cantera. Se llevó del juvenil a Quique Setién y Marcos Alonso, ambos debutaron en Primera con Yosu, y aquel Racing liderado por Juan Carlos Arteche, Vítor Damas, Orlando Giménez, Geñupi y Manolo Díaz logró la permanencia gracias, como no, a un final milagroso cuando ya parecía desahuciado. As Color, en un reportaje sobre Nando Yosu, destacó el exitoso estreno: "A solo cuatro jornadas del final, el Racing parecía condenado al pozo de Segunda. De la mano de Yosu hizo parte del milagro: ganó en Sarrià, venció al Madrid, empató en El Plantío y se salvó del descenso en la última jornada derrotando al Sporting. Yosu, a pesar de su inexperiencia y los traspasos, hizo parte del milagro. En su debut se ha apuntado un éxito importante". Primero de los cinco milagros. Inicio del mito.

 

Aprendió siendo jugador de los librillos de Luis Hon, Otto Bumbel, Alejandro Scopelli, Moruca, Piru Gainza, Héctor Rial, Héctor Núñez, pero, por encima de todos, le impactó Héctor Rial (Nando Yosu, Don Balón, mayo de 1996): "Coincidí con Héctor Rial en el Pontevedra. Su trato y sus métodos nos motivaban mucho. Me impactó su capacidad como persona y entrenador. Con él me embargó la ilusión por dedicarme a esto y empecé a tomar nota de los principales rasgos que recordaba de los técnicos que había tenido"Aplicó lo mejor de estos, dándole, por supuesto, su toque personal. Trabajo, diálogo y humildad. Bases de un vestuario unido. Bajo estas premisas volvió a casa en 1975 después de empezar a entrenar en la Gimnástica de Torrelavega. Doble función: formación de chavales dirigiendo al juvenil y dueto junto a Maguregui, segundo entrenador del primer equipo. Una campaña antes de suplir a Magu, el Racing ya se salvó in extremis ganando al Málaga y Salamanca en las dos últimas jornadas (este milagro Yosu lo vivió como asistente) y, a su vez, el juvenil de Yosu alcanzó las semifinales de la Copa del Rey 1976/77 de dicha categoría. Un Racing juvenil de altos vuelos, con Quique Setién, Marcos Alonso, Agapito Moncaleán, Juan Carlos García..., del que Yosu promocionó a Quique y Marcos para su debut. Esta primera fase al frente de los cántabros duro varias campañas: 1977/78 y 1978/79. En la segunda se bajó, siendo el de Munguía reemplazado por Santi Gutiérrez Calle a siete jornadas del final por problemas de salud, pero la primera, en cambio, dejó el milagro. Aquella 1977/78 –temporada que se instalaron las vallas metálicas en los estadios españoles– quedó contabilizada como la número 20 de las 44 del Racing en Primera. Solo cabía la supervivencia, cada vez más difícil. El Racing setentero sacó valiosas joyas de la cantera y también consiguió adquisiciones baratas de alto rendimiento. El problema radicó en el déficit. Antes de las ventas se dijo que era de 50 millones de pesetas. Los traspasos lo redujeron, aunque siguió ahí. Dicha situación impidió a Yosu disponer de los dos máximos goleadores del ejercicio anterior (Zuviría y Aitor Aguirre) y del olímpico de Montreal 1976 (Camus), sin olvidar, por otro lado, las ausencias por lesiones de Manolo Chinchón, Quinito y Portu, fuera bastantes jornadas. La suma de todos estos contratiempos dejaron al Racing con aspecto de carne de Segunda: "Sabía que la permanencia sería difícil. Habían sido traspasados Camus, Zuviría y Aitor Aguirre y pensaba que había varios equipos con una potencia similar a la nuestra. Pero era mi debut en Primera y tenía grandes esperanzas depositadas en lo que podíamos hacer" declaró el joven técnico de 38 años en As Color. 

 

Yosu consolidó a Arteche e hizo debutar a Quique Setién, Marcos Alonso, Manolo Preciado...

 

El abismo estuvo realmente cerca, por lo que el veredicto final supo a gloria. La 1977/78 comenzó con una tónica irregular, aunque suficiente para acomodarse en la zona medio-baja. Poco disfrutaron los cántabros esa relativa tranquilidad, ya que una serie de derrotas marcó el rumbo contracorriente de la temporada. La debacle ante el Salamanca (0-3), jornada 12, dejó tocado al vestuario y el Racing cayó al pozo, del que fue muy complicado salir salvo contadas excepciones. El Racing ocupó regularmente puestos de descenso entre el final de la primera vuelta y casi toda la segunda. Solo la sorprendente resurrección final, cuando el agua llegaba al cuello, evitó la debacle. Primer milagro de Nando Yosu, permanencia contra todo pronóstico. El Racing quedó tres puestos por encima del descenso, decimotercero de dieciocho, y un punto por encima del descenso. Sumó 31 puntos, uno más que los 30 del Betis, antepenúltimo, quien acompañó a Cádiz y Elche a Segunda. Yosu plasmó el milagro agarrado a la cantera y dotó a la gesta de romanticismo identitario. Debido a la situación de las cuentas, el presidente José Manuel López-Alonso se prodigó menos en el mercado y agitó más el semillero en sintonía con Yosu. Cierto es que los fichajes tuvieron su aquel, casos de José Ángel Rojo, José Ignacio Madariaga, Víctor Soler, Diódemes Cabrera y Miquel Mir, pero fueron las incorporaciones de casa las que causaron mejor impresión. El de Munguía dio cabida a muchos jóvenes, mezclándolos con los veteranos. Él, en su día, saltó del Rayo Cantabria al primer equipo y quizás por eso se vio reflejado en esos chavales que también siguieron sus pasos buscando la oportunidad de triunfar en el equipo del terruño. En esta 1977/78, Nando Yosu consolidó como indiscutible a Arteche e hizo debutar con el primer equipo, y por consiguiente en Primera División, a diversos valores: Quique Setién, Marcos Alonso, Pelayo, Junco, Pedro Sanromán, Manolo Preciado y Piru. También Pedro Alba, el jugador que lidera el ránking histórico de temporadas en el Racing (16), se estrenó en la máxima categoría; el mítico portero ya debutó antes con el Racing, pero en Segunda (1972/73). El Brujo de Munguía agitó el terruño, ¡y de qué manera!, liderando Arteche, Quique y Marcos su apuesta. Arteche, Boletín Informativo del Racing (enero de 1978): "Saber que no te van a apartar del equipo porque tengas un fallo te hace actuar con mayor tranquilidad. La moral es importantísima. La confianza que me da Yosu ha influido de forma decisiva. El entrenador ha jugado con valentía la carta de la gente joven"El entusiasmo de la juventud, pilar del milagro. 

 

Solidez en El Sardinero, debilidad fuera de Santander

 

El Sardinero sostuvo a los discípulos de Nando Yosu todo el campeonato, fuertes en su fortaleza montañesa. 10 victorias, 6 empates y 1 derrota durante los 17 duelos locales. Solo el Salamanca asaltó los viejos Campos de Sport. Allí cayeron derrotados, entre otros, el Real Madrid (1-0), el Atlético (2-0), el Sporting (1-0), el Athletic con golazo de Quique Setién al Txopo Iribar (1-0) y el Espanyol (4-0) marcando Víctor el gol 800 del Racing en Primera. Otros grandes setenteros también estuvieron cerca de sucumbir en El Sardinero. El Racing mereció más frente al Valencia (2-2), partido en el que Mario Kempes puso las tablas tras un penalti inventado por Guruzeta, y de nuevo el punto fatídico se alió contra los cántabros teniendo al Barcelona de rival, Pedro María Artola detuvo un penalti a Portu, que de haberlo metido, habría dejado los 2 puntos en casa. Asimismo, en el Santiago Bernabéu, el orden defensivo y Damas mantuvieron la puerta a cero 72 minutos. Antes a Víctor le habían anulado un tanto y, en los compases finales, sentenciaron Santillana y Carlos Guerini y Geñupi fue expulsado (2-0). En fin, los típicos infortunios de los modestos que se juegan la piel, ya sea mala suerte o decisiones arbitrales en contra. Ahora bien, el verdadero lastre residió en las salidas, donde el bagaje negativo, opuesto al de casa, fue la razón de ser del sufrimiento. 1 triunfo, 3 empates y 13 derrotas. El elenco santanderino solo marcó 4 tantos lejos de Santander, lo que resultó crucial para ser el menos goleador de la Liga 1977/78 con 29 goles, pese a la buena contribución del paraguayo Giménez, autor de 11 goles, cada cual más decisivo y hermosoAl menos, una de esas cuatro dianas valió el triunfo frente al Espanyol en Sarrià (0-1). Única victoria fuera. Jornada 31. El punto de inflexión... A Nando, al final, todo le salió a pedir de boca. Sin embargo, cuando los renglones vinieron torcidos contó con un respaldo vital, tal y como reconoció en As Color: "López-Alonso y yo somos amigos desde hace muchos años. Él confía en mi trabajo y me dio la oportunidad de entrenar al primer equipo. Antes de que finalizase la Liga, cuando parecía incluso que el equipo podía descender, me dijo que, pasase lo que pasase, continuaría confiando en mí. Aquello fue muy importante. Saber que tienes la confianza de un presidente te ayuda a trabajar". Estando tan bien ensamblado el núcleo duro los imposibles se transforman en posibles. Y, claro, con esa unión, los milagros se hacen realidad. 

 

Un milagro cosechado en las últimas jornadas

 

Salta a la vista que el milagro se desencadenó en las últimas cuatro jornadas. No obstante, la reacción tuvo lugar antes. El equipo tocó fondo tras las derrota a manos del Atlético en el Vicente Calderón (3-0). Encuentro del que que se dijo que Nando Yosu precisó de asistencia médica. Los nervios. Llegados al final de esa jornada 24, el Racing era colista, teniendo la salvación a 4 puntos. Faltaban diez envites y, mientras ni los más acerrimos optimistas creían en la permanencia, Yosu preparó la conjura. Ejercicio de psicología. Las miradas a los ojos de los jugadores, transmitiendo que creía en ellos. Que aún estaban vivos. Que corriesen sin desmayo, luchasen hasta la última gota de sus camisetas verdiblancas y tuviesen fe, mucha fe. Manual de remontadas Nando Yosu. Dos victorias consecutivas ante el Cádiz (3-0) y Athletic iniciaron la escalada. El Racing, de ahí al final, fue intratable en los Campos de Sport. Aspecto clave. Sin embargo, fuera, hasta las últimas cuatro jornadas, volvió a las andadas encajando sendas goleadas frente al Hércules (4-0) y Salamanca (3-0). Entre medias, Giménez selló otro triunfo importante como local ante Las Palmas (1-0), pero se sufrió una gran decepción ante el Sevilla (1-1). Este empate, una jornada antes de Sarrià, dejaba las vidas a cero e hizo entrever que el Racing iba directo a Segunda. Dolía verse hundido semana a semana, tercero por la cola y a dos puntos de la salvación faltando cuatro jornadas.

 

De esta forma, pesimismo generalizado, viajó la escuadra racinguista a Barcelona y tomó Sarrià para sorpresa de todos. Las dosis de pundonor, repliegue y eficacia al contragolpe posibilitaron una alegría que sostuvo el milagro: "El triunfo ante el Madrid fue muy importante, pero más el de Sarrià porque nos dio más moral para seguir luchando" rememoró Yosu en As Color. Tras el Espanyol, el Real Madrid, ya proclamado campeón de Liga. La derrota casi conducía a Segunda, de modo que el Racing jugó atenazado. El Madrid dominó, recreándose con la pelota, pero tuvo poco remate, toda vez que los centrales Arteche y Chinchón secaron a Santillana y Juanito. Pese a los nervios, el Racing generó más y Giménez hizo rugir el Cantábrico con su épico gol en el minuto 90 (1-0). ¿Milagro? ¿Suerte? Nando Yosu en rueda de prensa: "De milagro nada. Si hemos ganado, lo mismo que el domingo pasado en Sarrià, es porque mi equipo ha luchado por ello y ha merecido ganar. Es posible que la suerte, que no nos ha acompañado a lo largo de toda la temporada, y por cuyo motivo hemos perdido más de un punto, ahora se haya acordado de nosotros" y añadió: "Ahora tenemos que puntuar en Burgos para salvarnos. Estamos en buena racha". Los cántabros, arropados por 5.000 hinchas verdiblancos en El Plantío, arañaron un punto (0-0) y salieron del descenso a falta de una jornada. Quedaba por resolver la antepenúltima plaza y hasta cinco equipos llegaron a esa jornada 34 con opciones de ocuparla: Espanyol, Burgos, Hércules, Racing y Betis. Las cuentas racinguistas no admitían lugar a dudas: 'Ganando hoy al Sporting nos quedamos en Primera' (Boletín Informativo del Racing, mayo de 1978). Encuentro sentido para el veterano Juan Carlos Pérez, el último de su carrera, puesto que al final de temporada colgó las botas. El medio marcó el gol que selló la permanencia en el minuto 7 y vio la roja en el minuto 75, la única expulsión de su carrera. El Racing aguantó el tipo hasta el final, cerrándole las vías a Quini, y continuó en Primera (1-0). La culminación a lo de Sarrià. La mejor racha de la 1977/78, tres victorias ante el Espanyol, Real Madrid y Sporting y un empate contra el Burgos durante las últimas cuatro jornadas, sacó a los de Yosu de la zona fatídica. En estas cuatro finales, el Racing se mostró intratable, portería a cero en los cuatro encuentros, y rentabilizó tres 1-0 para obtener tres triunfos vitales. Y qué mejor forma de celebrar la continuidad en la categoría que arropados por los Campos de Sport. Perfecta comunión tras noquear al Sporting. La felicidad la traen los milagros, el primero de Yosu: "Ha sido muy duro, pero siempre tuve confianza en el equipo. Estoy satisfecho con el rendimiento de todos. Luchamos con fe y entusiasmo. Nunca nos dimos por vencidos, como lo demuestran nuestros triunfos ante equipos como el Real Madrid o Sporting de Gijón. La permanencia ha sido el fruto a lo largo de una temporada". Asimismo, el periodista Jesús Martínez Teja, de El Diario Montañés, reivindicó la labor del técnico en el Boletín Informativo (mayo de 1978): "Nando Yosu ha dado la verdadera medida de su capacidad, dando un corte de mangas a quienes pusieron en duda sus conocimientos o a quienes pensaban que entrenar en Tercera no es lo mismo que hacerlo en Primera"

 

Arteche, Damas, El Tío y los Sobrinos

 

Damas; Manolo Díaz, Arteche, Chinchón, Lolo; Geñupi, Juan Carlos, Rojo o Sergio; Quique, Giménez y Marcos conformaron el once tipo de las últimas cuatro jornadas. Los autores de la hazaña. En la recta final, Nando Yosu realizó varios ajustes que provocaron la mejor versión del Racing. La inclusión de Marcos en una delantera imaginativa junto a Quique y Giménez y la vuelta de Chinchón formando una gran dupla atrás, Chinchón-ArtecheSi bien, durante toda la Liga, los más utilizados fueron Damas, Manolo Díaz, Arteche y Geñupi, la columna vertebral, los únicos que alcanzaron la treintena de alineaciones. La revelación Arteche ya presentaba un físico imponente bajo su bigote con apenas 20 años. Fuerte como un toro, contundente y baluarte aéreo. Sumó con Maguregui sus primeras apariciones en la anterior temporada, pero fue Yosu quien le garantizó un puesto fijo en esta y Arteche obtuvo un premio anual sagrado para el racinguismo (Trofeo Chisco, racinguista más pundonoroso de la 1977/78)Artechenbauer, Manolo Díaz, Chinchón, Lolo y Pelayo garantizaron un férreo sistema defensivo. Pero un buen armazón, para ser efectivo, ha de poseer un buen guardián y, al respecto, Yosu contaba con uno de sus mejores del fútbol español. Damas, aquel portugués ataviado de negro a lo Iribar, prodigio de reflejos y concentración. Merece ser recordado su penalti parado a Kempes que permitió obtener un positivo del Luis Casanova (0-0). Toda piedra hizo pared para el milagro, algo que hubiera sido imposible, por otro lado, sin las pinceladas técnicas de Giménez, Marcos y Quique, la delantera conocida como el tío y los sobrinos. El Racing de Maguregui jugaba directo para Aitor Aguirre y, tras el adiós del vasco, Yosu dotó al ataque de mejor trato al balón con Giménez y Quique. Setién, delantero centro en sus inicios, pasó en unos meses de jugar con el Perines a hacerlo con el primer equipo del Racing, previo paso por el juvenil dirigido por Yosu. Allí coincidió con Marcos, cuya entrada al once dio velocidad al equipo, al aportar el hijo de Marquitos desborde por la banda, cambio de ritmo, cadencia y calidad con el balón. Lástima que Marcos, Quique y Arteche solo coincidiesen esa temporada en el Racing... Por su parte, Manolo Preciado y Pedro Alba jugaron ambos un partido en esa 1977/78, el de sus debuts. Alba se estrenó en Primera como titular en el empate ante el Burgos en El Sardinero (1-1). Preciado debutó como verdiblanco y en Primera sustituyendo a Portu en la derrota frente al Salamanca en El Helmántico (3-0)

 

La eclosión de talento joven provocó que los grandes fijasen sus miras en Santander y el Atlético firmó a Arteche para la siguiente temporada. De nuevo el mal endémico del déficit y los traspasos en el Racing. Esta vez pesaron más en la balanza y el Racing descendió a Segunda en la 1978/79, pese a la aparición de Tuto Sañudo. Santi Gutiérrez Calle reemplazó a Yosu. El de Munguía, una vez finalizada esta primera etapa, hizo las maletas y acumuló experiencia por diversos clubes españoles: Oviedo, Linares, Granada, Alavés, Ourense, Alzira, Orihuela, Ponferradina y de nuevo Granada. Regresó al Racing en la 1994/95 como asistente de Vicente Miera, al que sustituyó a mitad de la 1995/96 con el conjunto montañés en crisis. Aquella historia terminó con la salvación. La segunda de las cinco permanencias. Las cuatro últimas en apenas diez años entre 1996 y 2006. Todo un hito. Milagros empezados en la 1977/78. El punto de partida. La primera de sus siete temporadas como entrenador verdiblanco y el debut en Primera División. "No es que haya dedicado mi vida al Racing. Es que el Racing es mi vida". Nando Yosu, hacedor de milagros. 

 

 

RACING DE NANDO YOSU

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